Al comenzar esta presentación, deseo felicitar a todos los responsables, profesores, académicos y directivos por la realización de esta Feria de Ciencias Arte Tecnología y Pastoral. Es una instancia de crecimiento en lo académico y en las experiencias que permitirán prontamente ampliar nuevos horizontes hacia la comunidad en general, y en especial, contribuir a la creación de redes de convivencia colectiva e intercambio académico en lo educativo.
Hoy valoramos esta instancia como una expresión viva de nuestro ser salesiano. La instancia de hoy propicia no solo una nueva oportunidad para compartir conocimientos o experiencias, sino que también para repensar nuestra historia local y latinoamericana, con el objetivo de rescribirla a la luz de la incorporación de nuevas interpretaciones de los hechos que marcaron nuestra existencia y nuestro diario vivir. No sin pensarlo el eje central de este simposio es el “Impacto de la Globalización en la calidad de vida”.
Muchas son las razones para sentirnos orgullosos. Una razón fundamental guarda relación con el reencantamiento con las Ciencias Sociales y Humanas, la Lingüística, Historia, Psicología, Sociología, Artes, Literatura, Filosofía, por nombrar algunas, y la resignificación de la palabra “Humanistas” como una opción, lo cual ha establecido un precedente de excelencia académica que viene contribuyendo decididamente al progreso integral de nuestro centro educativo.
Por estas razones, y por muchas otras, estamos felices de ofrecer la presenta conferencia sobre nuestra Investigación. La presente reflexión se centra en la “Globalización” como concepto y proceso, el cual hemos develado a través de un proceso de deconstrucción y reconstrucción de nuestra historia, enfocada de manera multidisciplinaria.
Para realizar el presente ejercicio, hemos seleccionado nueve momentos y movimientos que influyeron en la historia y que, en definitiva, determinan nuestro mundo cotidiano, valores y calidad de vida.
La mirada que hoy ofrecemos en una entre muchas, y que obedece a nuestras percepciones y discusiones, por lo tanto una mirada reveladora de una visión social del tema. También somos conscientes que nuestra percepción e interpretación de la historia y los acontecimientos reflejan apenas una lectura entre muchas lecturas, porque en realidad, cada uno de nosotros tiene su propia lectura de la historia. En este sentido, reuniones como esta son siempre ocasiones propicias para reflexionar en forma colectiva con respecto a nuestra trayectoria histórica y a nuestras realidades y desafíos; sobre las realidades y desafíos comunes o diferenciados, a la luz del examen de los encuentros y desencuentros de distintas lecturas, distintas percepciones e distintas interpretaciones, y no solo de la muestra de un dominio de conocimiento, que a la luz de lo actual suelen ser irrelevantes.
Revisemos, pues, el primer momento.
UNA HISTORIA DE MOMENTOS
Primer Momento: El conocimiento del mundo antiguo. (-- al 323 a.C)
El primer momento, el de los albores de la humanidad, es testigo del asentamiento de las bandas y tribus, el nacimiento de la agricultura y el desarrollo de elementos tecnológicos. Las primeras comunidades fueron capaces de modificar en gran medida el espacio que le rodeaba, cubriendo sus necesidades básicas. De esta forma se da inicio al desarrollo sustantivo que serán capaces algunas comunidades, que prontamente formarán civilizaciones, las grandes civilizaciones de la antigüedad.
El desarrollo del conocimiento llevó al hombre a una organización distinta, en la cual un jefe determinaba que era lo mejor para el grupo, pensamiento político tribal que perdura hasta nuestros días. El desarrollo de la agricultura y sus respectivos ciclos permitieron que el hombre no necesitara de la recolección y pudiera disponer de excedentes acumulables, y además, en tiempos de cosecha, lograra crear cultura a través de la artesanía, la orfebrería, y el desarrollo de elementos tecnológicos.
El mejoramiento de la calidad de vida, marcado por la existencia y abundancia de alimento, el desarrollo de la cultura y la tecnología, así como de otras variables, permitirá que se produzca un aumento considerable de la población. Junto a esto, las extensiones de territorio de la comunidad comienzan a extenderse, el jefe ya no era conocido, y sus poderes eran ejercidos con total centralidad. La expansión territorial impulsado por un sentimiento “nacionalista incipiente”, el uso de la rueda, el desarrollo de medios de transporte terrestre y marítimo, el lenguaje, la escritura, la astronomía, entre otros, serán elementos que en definitiva permitirán el conocimiento del mundo antiguo, la creación de las primeras rutas comerciales entre comunidades, la expansión cultural.
El auge cultural de cada civilización, y en especial de la Cultura Griega, primer eje de nuestra cultura occidental, el avance e innovación de las formas políticas posibles produjo un cambio en las formas de gobierno desde una monarquía, tiranía, república a la democracia. El comercio, el desarrollo tecnológico y científico, la navegación, la estructura social, las artes, filosofía, literatura, además de la religión será la base con la cual Alejandro Magno quiso crear el primer gran imperio universal.
Ya es cerca del año 323 a.C., fecha en la cual se cerrará el primer momento de la globalización, momento que señala el comienzo del intercambio político, cultural, y racial que caracterizará el siglo XXI.
Segundo Momento: El dominio del mundo conocido. (323 a.C. al 117 d.C.)
La hora del segundo momento, está centrada en el dominio cultural y los intentos que realizarán distintas civilizaciones por imponer su cultura. Destaca la figura de Alejandro Magno que expandirá la cultura griega en gran medida hacia el oriente del mundo conocido. Es así como Egipto y Persia son integrados bajo una unidad cultural incipiente, pero común. Los nuevos imperios evolucionarán tanto el lo económico como el lo político y social. El impulso de la cultura lleva a crear nuevas rutas de comercio que comenzaron prontamente a expandirse y a variar con la integración del comercio marítimo por parte de los Fenicios, y con esto, la apertura de nuevos mercados y el comercio de nuevas materias para las distintas partes de Europa. .
En estos tiempos emerge el imperio romano, cuya capital, la magnánima Roma centralizaba un poderío excelso y reunía a todo el Mediterráneo. Es el momento de Julio Cesar, y del esplendor de Roma, esplendor que alcanzará en su máximo con el dominio del mundo antiguo, la imposición de una cultura global, y del nacimiento del segundo eje de la cultura actual.
Los avances tecnológicos que permitieron la navegación y el desarrollo de una industria marítima posibilitaron un constante aumento la economía en todo el mediterráneo. Paralelamente, la organización política y social se especificaba cada vez más. La creación de organismos públicos como el Senado, posibilitaba la expresión de los ciudadanos y el desarrollo de la filosofía y la cultura. El desarrollo de estrategias, las óptimas comunicaciones que conectaban el imperio, el número de soldados y el desarrollo de armas de hierro y armaduras, otorgarán a Roma el poderío militar para dominar el mundo.
Roma dominará el mundo por las armas e impondrá el latín como lengua única, la cultura latina que tendrá como principal sustrato la cultura Griega, se infundirá en todo el mediterráneo y alcanzará áfrica y asia. Existirá una unidad política común y se expandirá una economía creciente. Existirá una unidad cultural global que superará las realidades locales y que modificará la calidad de vida de las personas. Se adoptará el modelo Romano de vida en las ciudades, su lenguaje y costumbres.
Este es el segundo momento globalizador, momento en que las armas impondrán la cultura y que las grandes campañas de invasiones tanto hacia la península ibérica como hacia el oriente y norte africano harán resplandecer el poderío del imperio más grande conocido hasta el 117 d.C.
Tercer Momento: La disgregación ( 117 d.C al 711 d.C)
Desde este año, y hasta el 711, el mundo continuará desarrollando un camino vertiginoso de crecimiento cultural. El cristianismo poco a poco ocupará un lugar privilegiado en el imperio, y se convertirá en la religión oficial de toda Europa. Sin embargo, los problemas generados por la extensión del territorio y las vías de comunicación que se tornaron ineficientes con el paso del tiempo, el cambio en la forma de vida austera que caracterizaba a la sociedad romana, influenciada por el lujo, la ostentación y los vicios de oriente, y el relajamiento en la moral, provocarán un cambio en el individuo común que alimentará la corrupción del sistema romano.
La crisis Romana y la ocupación de pueblos indogermánicos terminarán por dividir y disgregar el imperio que ya no existía en lo tangible hacia el 453. Los pueblos indogermánicos a través de su organización tribal lograron formar seudo estados germanos que impulsaron el desarrollo de los pueblos que ellos mismos amparaban, a la vez se produjo una unificación de los germanos y los latinos en cuanto a la cultura.
Esta unificación de culturas, como consecuencia, la invasión de los visigodos provocan una ruralización del antiguo imperio romano, tanto en su forma de vivir como en su economía. El desarrollo tecnológico general se detiene; las realidades locales irán cobrando importancia. La población, se redistribuirá en zonas campestres y se integrarán con otras poblaciones inmigrantes.
La población galo-romana forman una unión de culturas y civilizaciones que se impregnarán de la cultura clásica, junto con el cristianismo romano, reuniendo los elementos de la cultura occidental. Esto renacerá la idea de restauración del imperio romano de occidente por los Merovingios, destacando que en ese mismo tiempo Carlos Martel detiene a los Árabes en la batalla de Poitieres. El mundo globalizado se disgrega en realidades locales por la carencia de vías de comunicación, y la construcción creciente de un feudalismo.
Cuarto Momento: Las tres culturas (711 d.C a 1492 d.C.)
Quinto Momento: La globalatinización (1492 d.C a 1776 d.C)
El quinto momento es el movimiento más importante de nuestra historia latinoamericana, y marcará precisamente el encuentro de dos mundos, en 1492.
Es este el momento de nuestra historia eje de un proceso histórico que algunos denominan proceso colonizador, civilizador o evangelizador; y que muchos actualmente prefieren llamarlo proceso globalizador.
En este momento se realiza un proceso de expansión, en donde la cultura, el poder, la fe son impuestos al nuevo mundo a través de las armas, la destrucción de la cultura nativa y la imposición del arte y de las tradiciones grecolatinas este es entonces, el momento de la globalatinización, como ha señalado Jacques Derrida, momento en que el latino comienza a dominar al nativo.
Es indudable la motivación económica y la casualidad del descubrimiento del nuevo mundo. España adquirirá una posición de privilegio en Europa debido a la consolidación de colonias y al robo de oro de las civilizaciones nativas. Se comenzará a consolidar un sistema mercantilista de comercio, donde América es productora de materias primas y Europa es manufacturador, sistema de dominio económico predominante hasta el siglo XX.
El nuevo mundo globalizado está comunicado por una serie de vías maritímas por las cuales se traspasa el Absolutismo, forma de poder de gran estabilidad imperante en Francia, España e Inglaterra. Son los estados europeos los que gracias a la explotación del nativo puede crear una estructura organizacional y política sustentable, capaz de financiar la industrialización y/o revolución industrial.
El pensamiento ilustrado, llega poco a poco a cada rincón del mundo antiguo, y tardíamente al mundo nuevo. Voltaire, Rousseau y Montesquieu lograron señalar un camino más allá en la nueva historia humana. Este es el quinto momento, momento que finalizará con los primeros intentos de independencia; del quiebre entre Europa y América.
Sexto Momento: La Independencia (1776 d.C a 1823 d.C)
El sexto momento de la globalización es la etapa de la organización e independencia política de los países americanos, bajo la influencia de los ideales de Europa y Estados Unidos, y los movimientos filosóficos que se infunden en las ciencias sociales que predican una real igualdad y dignidad.
Las revoluciones que ocurrieron durante este período apoyadas por la ilustración y el logro de nuevos ideales democráticos se traspasan a América, donde la colonia americana se independiza de los ingleses y consigue crear un gobierno autónomo y democrático. Mismo ideal que se propagará posteriormente en Latinoamérica.
Por otra parte, se produce la revolución industrial, que marcó el aumento sostenido del capital y de la producción por el uso de las nuevas tecnologías desarrolladas, como la máquina de tejer o la máquina a vapor. La aceleración de la producción y su consiguiente aumento, logran consolidar a la industria europea y a nuevos grupos de poder económico.
La revolución francesa fue el momento culmine de todo este proceso; es donde se demostró que el sistema monárquico podría ser reemplazado por uno que asegure la participación ciudadana. Cuando Napoleón domina España, y luego es derrotado, las realidades locales latinoamericanas observaron una brecha de libertad y se independizan políticamente. Sin embargo, la dependencia económica permanecerá hasta nuestros días.
El movimiento globalizador, el ideal de un mundo enmarcado en una misma estructura política, económica y social nuevamente se había de posponer, sin embargo, la cultura europea o latina en su expresión más correcta, se habían transmitido a gran parte del mundo, configurando unidades culturales comunes.
Séptimo Momento: Conflicto Global (1823 d.C a 1945 d.C)
La hora del séptimo momento marcará la transmisión de la cultura europea a oriente y a África. Nuevamente, el proceso globalizador, o globalatinización producido en tiempos anteriores se presenta bajo la un proceso de dominación salvaje en la que los pueblos asiáticos, africanos y de oceanía. Nuevamente, se produce el encuentro entre el dominador y el dominado, y una consiguiente dominación política, social, cultural y económica.
El capitalismo, nueva forma económica, fue la gran responsable de este proceso; el descubrimiento y posterior conquista de nuevos territorios tiene como objetivo único el obtener nuevos recursos naturales, con los cuales se ha de mantener y potenciar las industrias de estos respectivos países. El expansionismo ha de concluir con la conquista casi completa, por parte de los europeos, de los territorios descubiertos, y con la occidentalización de África y Asia, además con el conocimiento geográfico de todo el planeta.
Por otro lado, los propios países europeos eran cunas de la formación de nuevas corrientes de pensamiento que comenzaron a cimentar el camino de la humanidad durante el siglo XX. Este será el período donde se divorciarán las concepciones sociales y políticas de occidente y surgirá el nacionalismo, el liberalismo y el socialismo, entre otras, que crecieron de tal manera y crearon fuerzas ideológicas lo suficientemente potentes como para poner en peligro a la sociedad por completo.
De esta manera, la expansión de ideas y de territorio produjeron uno de los conflictos mas graves en toda la historia de la humanidad: las guerras mundiales. La primera, producto de la expansión territorial y económica, que marcará la masificación y radicalización de las ideologías. Además, en lo económico, el fracaso del sistema librecambista provocó un nuevo conflicto mundial, en donde los tres tipos de ideologías se enfrentaron en sangrienta lucha. Nos referimos a las democracias, el comunismo y el fascismo que actuarán como dos bloques polares.
El séptimo momento culmina con la imposición de las armas y la creación de un mundo globalizado bipolar, en el que cada país de poderío económico es responsable de una política internacional que superará las realidades locales.
Octavo Momento: El mundo bipolar (1945 d.C a 1989 d.C.)
El octavo momento está centrado en la bipolarización del mundo en dos bloques; dos ejes que propugnan sistemas económicos distintos: el capitalismo y el comunismo. El sistema económico mundial buscaba el dominio total de los mercados bajo el sistema colonialista que genera una dependencia política de carácter feudal; los diversos países subdesarrollados se incorporarán a alianzas de protección y cooperación.
Bajo el nombre de Guerra Fría se comienza a desarrollar una industrialización y auge económico en América y Occidente, que terminará por ver fracasar al comunismo. Surgirán en estos años los momentos de las dictaduras militares y los momentos de la democracia. Es el momento del rescate y del respeto de los derechos humanos. El momento de la defensa del medio ambiente y la calidad de vida. Se reconocen las realidades locales y realidades globales.
Las corrientes migratorias posibilitarán más aún el desarrollo de diferencias significativas entre países que poseen un desarrollo sustentable y aquellos que no. La producción masiva de materias primas compensará, en otros casos, la existencia de la manufactura. El aumento de la pobreza y la industria armamentista serán elementos necesarios en la construcción de la globalidad actual.
Noveno Momento: La sociedad del Conocimiento (1989 d.C. hasta nuestros días)
No será hasta la caída del Muro de Berlín, ícono de la división mundial, que configuraremos el momento actual. El mundo postmoderno se unirá bajo un sistema económico común y mundial, donde existe libre circulación de productos como del dinero. El desarrollo tecnológico abrirá nuevas rutas y vías que permitirán reducir los tiempos de comunicación, además de acotar el tiempo de transporte.
Las economías se abrirán a la existencia de empresas y conglomerados multinacionales, y los países deberán explorar nuevas formas y organizaciones que permitan hacer sustentable el desarrollo local.
El noveno momento es el de la postmodernidad, de la crisis, de la búsqueda de identidad, de la apertura de la realidad local y la configuración de una realidad mundial.
No serán sino las armas pasivas, las formas de persuasión y dominación de masas; será a través de los medios de comunicación masivos como la televisión, radio, publicidad, internet, y otros más los que ayudarán a imponer una cultura común; la llamada cultura globalizada. La televisión es más efectiva que las armas, será la gran verdad del siglo XX. Sin embargo, como señala Giovanni Sartori, el homo sapiens evolucionará hacia el homo videns, perdiendo toda clase de rigor de pensamiento y simplemente siendo llevado por los medios. La capacidad del hombre de razonar será diezmada y nuevamente surgirá la idea de un dominador y un dominado.
Poco a poco, los valores tradicionalistas serán reemplazados por convenciones mundiales. Los derechos humanos tomarán mayor vigencia que los antiguos mandamientos de nuestra fe. Y, los estados buscarán a través las organizaciones mundiales como OEA o la ONU, acreditar su gobernabilidad.
El noveno momento corresponde a la occidentalización de oriente, y corresponde también al desarrollo tecnológico que motiva la confianza del hombre en el mito del eterno progreso, mismo que habían visto fracasar años antes. Quienes piensen que el fenómeno globalizador se refiere al acortamiento de las distancias o al mero uso de la tecnología habrá cometido una falacia, y habrá desconocido la propia historia del hombre.
La economía se basará en el capital humano, pero no de mano de obra, sino del conocimiento. Los grandes países industrializados de poder económico generarán corrientes migratorias hacia ciudades cosmopolitas, generando así nuevas sociedades multirraciales y multiétnicas.
No es de extrañar la apuesta que hacen las grandes multinacionales en la generación de conocimiento genético o farmacéutico que rinde billones de dólares en ganancias por el uso de patentes. Tampoco es de extrañar la existencia de equipos multinacionales en todos los planos, desde un equipo científico a uno futbolístico.
CONCLUSIÓN
A modo de cierre, podemos decir que hoy, como ayer, continúa el proceso civilizador; que hoy como ayer, continúa el proceso colonizador; que hoy como ayer, continúa el proceso globalizador. Las nuevas aristas convergerán al cambio de protagonistas, cambios de los territorios, los cambios de tiempos, entremlezclados con el cuarto eje de nuestra época: la revolución de la información y las comunicaciones, instrumentos por excelencia del nuevo capitalismo transnacional.
Es así como este momento, el momento de la sociedad global, de la sociedad del conocimiento está siendo amenazada por problemas globales como el terrorismo y la guerra, además de las crisis medioambientales generadas por siglos de explotación indiscriminada. Problemas que en definitiva han sido un síntoma histórico de inequidad e injusticia social tan característica de nuestra propia historia.
Volvemos la mirada hacia el pasado para repensar el nuestro futuro. La crisis de la sociedad postmoderna nos permite repensar nuestro futuro. Uno de nuestros desafíos colectivos urgentes consiste en examinar en forma crítica las nuevas concepciones teóricas y políticas, las soluciones económicas y sociales que permitan la integración en igualdad de todos los países, de todas las naciones.
Nuestra lectura, una entre muchas, hablará de una globalización concebida como un proceso político, económico, sociocultural que está teniendo efecto en la actualidad a escala planetaria. Es una configuración histórico-social en la cual se movilizan los individuos y las colectividades, o las naciones y las nacionalidades, además de los más diversos grupos sociales, pueblos, tribus, clanes y etnias, con sus formas de vida y trabajo, con sus instituciones, órganos reguladores y valores. Es algo que no nace listo ni mucho menos presente o visible. Se revela poco a poco, pudiendo ser captada solo por el pensamiento reflexivo. Aparece y desaparece comúnmente, según la disposición geográfica, el ángulo de visión, la perspectiva o la intuición. A veces inexistente, y también a veces, evidente, casi palpable. Con un universo tan heterogéneo abarcando este concepto se puede descifrar que la globalización se va configurando mediante la aparición y dinámica constante de las realidades sociales, culturales, políticas o económicas del mundo.
A la luz de nuestra lectura, nos damos cuenta que sólo de nuestra capacidad de soñar Latinoamérica con sus realidades globales y locales dependerá, en gran medida, nuestro futuro en el contexto global y nuestra posibilidad de contribuir de manera auténtica y relevante a la configuración de nuestro destino humano. No el destino de la prosperidad material basada en la lógica económica de la competitividad, sino el destino de la dignidad, basada en la ética de la solidaridad y la convivencia humana colectiva.
En este sentido, Pablo Neruda cuando nos dice en Canto General “Nunca he dejado de leer la patria, nunca he separado los ojos del largo territorio”, nos enseña que necesitamos desarrollar nuestra capacidad de pensar desde sí misma, desde dentro, desde los valores silenciados por los conquistadores de ayer y de hoy, silenciados por los autores del discurso global de ayer y de hoy.