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Thu, 17 Apr 2008 15:35:00

Una nueva censura en televisión... dejando fuera lo realmente importante

(...) los medios de comunicación infunden indudablemente el espectáculo a la confusión y menosprecian -unos más y otros menos- ser mediadores de lo social, hacia la perspicacia del "todo vale"; pero, ¿es esto lo que debe aprender un niño?
Los medios de comunicación extensamente informan de lo que ocurre en diez o veinte países y no de los casi doscientos que existen en el mundo; informan rápidamente de la muerte de alguien que les conviene y no de los miles que mueren de parecido modo.

La base de la censura moderna consiste en inundar las informaciones esenciales con un diluvio de noticias insignificantes difundidas por una multitud de medios de comunicación social con contenidos similares. Esto permite a la nueva censura detener todas las apariencias de la pluralidad y de la democracia. Esta estrategia del entretenimiento y distracción se aplica en primer lugar a los noticieros televisados, principal fuente de información publica.

Toda la sagacidad de la censura moderna reside en la ausencia de censores. Estos han sido eficazmente reemplazados por la "Ley del Mercado" (El mercado es como si fuera un dios que tiene el poder de dar la vida o quitarla; pero también es volátil, caprichoso, irracional y hasta cruel, además se mueve según le convenga o lo gratifique) y la "Ley de la Audiencia (rating)".
Algunos ejemplos clásicos y más cotidianos de la censura en la televisión se dan a continuación:

Algunos medios de comunicación piden cuentas a la oposición de los problemas de su país, cuando es el gobierno quien debe rendir cuentas por ejemplo, en un pueblo no es la oposición política la que debe responder ante los problemas que surjan, sino su gobierno local. También difunden principios que atentan contra los derechos humanos como la pena de muerte o un juicio arbitrario. No es menor apreciar que también estos medios de comunicación subestiman la libertad de expresión o las manifestaciones sociales y, por el contrario, dan hasta el más mínimo detalle de la vida de un famoso.

Algunos alternan la violencia con los mensajes hipócritas de su moralidad de turno -doble moral- y justifican la censura poniendo como ejemplo un modelo que no existe o al que ni siquiera siguen (generalmente nuestra televisión mete cizaña para que sólo importe el dinero o el dominio financiero).
Algunos hacen juicios paralelos sobre quien se sospecha que ha cometido un delito -porque es muy feo o parece violento- para destruirlo moralmente; algunos ven la protesta como diabólica -también la posición política- y ajena a la cultura.

Otros medios mas ruines utilizan personajes "desgraciados" o de escasos recursos simplemente para la mofa o para conseguir más audiencia y por ultimo es muy común en nuestros tiempos ver que propagandas de la televisión muestran a la mujer como un objeto sexual o como aún no representativa de la sociedad. En fin, los medios de comunicación infunden indudablemente el espectáculo a la confusión y menosprecian -unos más y otros menos- ser mediadores de lo social, hacia la perspicacia del "todo vale"; pero, ¿es esto lo que debe aprender un niño?

Pero la censura a la razón, en su amplio sentido, siempre será realizada por ellos; pues, no interesa, ya que la mayoría de los privilegios están sustentados en injusticias ¿qué haría el gran negocio armamentístico si no existieran las guerras?

Por el simple juego de condiciones económicas hábilmente creadas, los canales televisivos ya no disponen de más medios financieros para realizar investigaciones verdaderamente periodísticas, sin embargo al mismo tiempo, el reality-show y el micro-sondeo de calle arrastran más audiencia a un costo mucho más reducido.
Así mismo los acontecimientos importantes son tratados bajo el ángulo de "revista", por la esquina del ojo. Así, una cumbre internacional dará lugar a una entrevista del jefe que organizo el "plato", a imágenes de limusinas oficiales y los saludos delante de un edificio, pero ninguna información, ningún análisis a propósito de los temas discutidos por los jefes de Estados. Asimismo, un atentado será tratado por micro-sondeos en la calle sobre los lugares del drama, con las impresiones y testimonios de los pasantes, o la entrevista a un rescatista o un policía.
A estas insignificancias se añade el deporte, los hechos diversos, los reportajes graciosos sobre los pueblos de Chile (o de cualquier otro país), sin olvidar las publicidades disfrazadas por productos culturales haciendo el objeto de una campaña (espectáculos, películas, libros, discos...).

En algunos años más, ¿existirán personas que puedan razonar del daño que nos causa la televisión y cambiar la forma de alimentar las mentes de la gente con verdaderas noticias sin poner ideales políticos o religiosos como mediador del capital o todos seremos dominados y manipulados por el aparato cuadrado?

 


    

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